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jueves, mayo 03, 2007

Big Tasty

Soy un cerdo. Hoy pasé frente a la tienda del payaso y me tenté con lo más puerco del menú, la Big Tasty.

La primera mascada fue sorpresiva, deliciosa, electrizante. Me recordó los mejores tiempos del Burger King, cuando el whooper tenía sabor a algo de carne (luego dejaron de ponerle carne supongo, porque el sabor ya no fue el mismo, nunca más delicioso).

La Big Tasty tiene una hamburguesa de carne chamuscada exquicita. Y una salsa de queso espesa y especiada que manipula los sentidos.

Lo malo es que cuando iba por la mitad ya estaba chato, el sabor dejó de ser alucinante y pasó a ser un verdadero hastío.

La comí entera porque estaba cagado de hambre y porque pagué más de dos lukas por la lesera.
Fue una bonita experiencia mientras duró. Ahora no logro sacarme el sabor de la salsa de queso, que por alguna extraña broma del destino me satura con un olor como de antibiótico.

Al que la quiera probar, vaya con Dios. No es mala, pero da para una sola vez.
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"Mi origen es mi destino" - Ningen Janai

viernes, marzo 16, 2007

Ese arroz chino...


Hoy comeré comida china. Hay un local en Manuel Montt con Irarrázabal donde dan unas colaciones contundentes y sabrosonas por muy buen precio (más económico que un combo en el payaso satánico o el pollo frito o cualquier comida rápida).

Estoy investigando cómo hacer una buena comida china con sabor a comida china. Nunca me queda nada con ese sabor rico que hace de la comida china una de mis favoritas.

Y en mi proceso investigativo descubrí que el arroz chino no es arroz fresco. Es arroz de ayer, seco, dejado "al aire" durante un día. En la noche hacen el arroz, y lo dejan reposar. Cuando está frío se aseguran que esté reelativamente graneado y lo airean para que se seque más rápido. Al día siguiente es ése aroz el que usan para cocinar. Si sobra, se guarda para otro día más (nada se pierde).

Primero se saltean las verduras con salsa de soja, luego se le agrega el omelette y cuando el huevo está casi sólido, se pone el arroz. Se apaga, se tapa y de deja reposar unos minutos para que el arroz se tempere.

Pfff... listo para comer.

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"Mi origen es mi destino" - Ningen Janai

martes, mayo 24, 2005

Kampai Sushi

Lo descubrimos por azar. Íbamos mi Gaby y yo caminando por moneda, con hambre de comida, pensando en pegarnos el pique a la estación Bellas Artes para comer un rico sushi, cuando nos dio el viejazo y decidimos quedarnos allí donde estábamos, en Bandera con Moneda.
En esa esquina hay un gran patio de comida subiendo por una calera automática. Ya pensaba en castigarme con un mac-kk cuando vimos allí mismo en la entrada un cartel que decía "INAUGURACIÓN HOY, KAMPAI SUSHI". Recorrimos el amplio patio con nuestras miradas espectantes y lo vimos, oculto y deshabitado en un rincón del lugar.
Allá partimos con los jugos gástricos presionando nuestros apolillados estómagos. Era un lugar simple, autoservicio, tomamos una bandeja, seleccionamos las variedades de sushi en el mostrador recientemente embaladas para su consumo (y con el precio convenientemente adosado para no causar confusiones), la Gaby pidió además una sabrosa sopa de miso, y yo me tenté con una porción de (4) gyosas.
Nos entregaron palillos, un potecito con salsa de soja, y partimos a comer.
El sushi estaba rico. Debo admitir que he probado mejores, pero eso no quitaba que me relamía de puro gusto. Sí, el sushi estaba bien rico. Y las gyosaorrectamente especiadas y algo picantes, como corresponde.
Quedamos re contentos con el sushi. Eran las 14.00 hrs. cuando nos instalamos y en apenas diez minutos ya no quedaba sushi para elegir en el mostrador, salvo algunas frituras y cremas muy llamativas que probaré en otra oportunidad.
Supongo que cada cierto tiempo el sushiman debía proveer de más surtido para el mostrador, pero no alcanzamos a ver este anhelado evento. Nos retiramos sonrientes y con los estómagos llenitos.
A mí la gracia me costó, incluida una lata de PAP, $3.880.- La bandejita con ocho piezas grande y dos pequeñas costaba alrededor de $2.700.-
No estaba mal el precio, partiendo de la base que no había que esperar a que el japonés hiciera los trucos y nos trajera el pedido. Acá llegas, eliges, pagas y comes.
Para los paladares no muy exigentes, amantes de un rico sushi y otras variedades de comida japonesa cuyos nombres desconozco, les recomiendo llegar quince para las 2 de la tarde o capaz que se queden debajo de la mesa.

u_u


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"Lo que nunca he tenido...
Falta no me hace"

jueves, noviembre 25, 2004

El Peor Sushi !!!

Esta tarde fui con mi Gaby al Hoyts San Agustín a ver el documental del Che en moto. Me reí harto, vi algo de Temuco y Valparaíso, incluso se burlaron de algunos chilenismos y eso me causó gracia.
Luego, por la salida Sur, vimos un cartel que invitaba a un suculento sushi con 50% de descuento por inauguración. Claramente partimos, nos instalamos en el segundo piso y ordenamos.
Estábamos sentados al lado de la Carla Constans (¿se escribe así?) y con la Verónica Calabi por otro lado. Puro Jet-Set.
Nos trajeron las bebidas y la gyosa, las comimos con el terrible colmillo, y sería.
A la espera de nuestros 36 rollitos por 6 lukas, conversamos, discutimos, nos abuenamos... y así pasaron 45 minutos.
Entretanto veíamos cómo le servían a todo el mundo, menos a nosotros. Un geek que se sento justo al lado nuestro, el último en llegar, ya estaba comiendo su sushi. Ahí me tosté, llamé a una de las niñas para que nos trajera la cuenta, porque hace mucho rato que habíamos pedido y no pasaba na. Cinco minutos después venía la chica que nos atendió al principio cargada con nuestro pedido.
Obviamente la mandé a la cresta. No suelo hacer esas cosas, usualmente me quedo piola y me como la weá pa callao. Pero esta vez me pareció demasiado, nos habían olvidado y eso, como consumidor, no se perdona.
Ojo que no la traté mal. Le dije "te demoraste mucho. No vamos a comer nada, por favor tráenos la cuenta de lo que hemos consumido solamente".
La pobre se fue choreá. Mala cuea nomás, alguien se irá a comer esos rolls que se veían tan deliciosos.
Otros cinco minutos y llegó la cuenta, pagué y nos viramos indignados y con la mayor decepción en mucho tiempo, aparte ni te cuento el hambre. Pero nuestro orgullo era más fuerte a esas alturas.
Después me vine pensando que si quizá hubiera tenido el pelo con mechas, ropa más colorida o que no pareciera tan gastada (realmente gastada por tanto uso), tal vez no se hubieran olvidado de nosotros.
El lugar no recuerdo cómo se llamaba, ni me interesa, Con saber que está al frende del hoyts San Agustín debería bastar. Es muy toc, muy cool, muy japonés... pero sabroso, nunca lo sabré.