Mostrando entradas con la etiqueta unab. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta unab. Mostrar todas las entradas

miércoles, diciembre 19, 2007

No seas un Periodista Frustrado (Y SIN PEGA)

Hasta que se dieron cuenta. ¿Cómo es que demoraron tanto? ¿Por qué las universidades insisten en formar cesantes?

El cruel dinero. Las universidades privadas son un NEGOCIO, así que no sirve de nada criticarlas, ellas ponen la oferta, los longis desinformados la compran.

La campaña del Colegio de Periodistas, a la que adhiero, es la siguiente:
"No seas un periodista frustrado"

Este es el nombre de la campaña informativa lanzada por el Colegio de Periodistas destinada a jóvenes postulantes a la universidad y sus familias, con el objetivo que la decisión sobre el futuro profesional esté tomada sobre la base de datos concretos.
Fuente: Colegio de Periodistas.

El Colegio de Periodistas de Chile presentó a la opinión pública la campaña “No seas un periodista frustrado”, la cual se difundirá a través de inserciones en prensa escrita y avisos radiales.

La iniciativa está destinada a informar a los jóvenes que a contar del 21 de diciembre postularán a las universidades chilenas y a sus familias y tiene por objetivo entregar información oficial sobre la enseñanza del periodismo y su campo laboral.

Según datos oficiales recogidos por el Colegio de Periodistas, en la actualidad ya existen en Chile un total de 12.000 periodistas titulados, de los cuales más de 8 mil tienen menos de 35 años.

Para el año 2008 se ofrecen 50 programas de periodismo en 36 universidades, las cuales en total ofrecen 1.880 vacantes para estudiar esta carrera. La mitad de los programas no exige requisitos mínimos para su ingreso, reciben alumnos con la única condición de tener la PSU rendida y sólo siete de ellos han ingresado al proceso de acreditación. El costo total de estudiar periodismo va entre $6,5 y $18 millones, dependiendo de cada universidad. Cada año se titulan alrededor de 950 nuevos periodistas.

Un reciente estudio realizado por académicos de la Universidad Adolfo Ibáñez, patrocinado por el Consejo Superior de Educación informa que, de mantenerse las tendencias actuales, el año 2013, cuando deban titularse los jóvenes que ingresen a estudiar periodismo el 2008, existirán en el país Chile más de 17 mil profesionales de la prensa.

El mismo estudio señala que a los dos años de titulados, un 20% de los periodistas están cesantes (1 de cada 5). Del 80% que tiene trabajo, un 44% no trabaja como periodista, considerándose que la mayor parte de ellos se encuentran en categoría de subempleados de acuerdo con su calificación. De aquellos que trabajan en periodismo, un 86% no tiene un contrato indefinido con acceso a salud o previsión.

A los dos años de titulados, entre los periodistas que tienen trabajo, el 56,7% gana menos de 400 mil pesos mensuales brutos y el 19,3% gana menos de $200 mil mensuales bruto. En el otro extremo, el 3,6% gana más de $800 mil mensuales brutos.
Nota de GuajaRs: el cruel pituto.

Campaña informativa

El presidente del Colegio de Periodistas, Luis Conejeros, señaló que “estamos haciendo una campaña meramente informativa, con datos reales, porque creemos que mucha de la información disponible no se entrega a los jóvenes y sus familias para que tomen buenas decisiones”.

“Todo lo que estamos informando son datos oficiales –señaló Conejeros–. Las universidades tienen bastante más información, como por ejemplo estos índices ya no a nivel de promedio, pero lamentablemente se niegan a entregarla. Entonces, a nuestro juicio el sistema de educación superior chileno goza de una falta de transparencia enorme. Porque es distinto entres a una universidad que vale 18 millones que a una que cuesta 6 y medio, pero eso al joven nadie se lo dice. Lamentablemente, por este camino lo que está haciendo el sistema es extender la desigualdad a la vida laboral. Del hogar con menos recursos, al colegio que no tiene la mejor calidad, el joven saca menor puntaje en la PSU. En ese momento, en vez de recibir buena orientación, lo que recibe es un bombardeo publicitario de 30 mil millones de pesos al año (lo que gastan las universidades en publicidad) que le promete que con un cartón tendré un futuro laboral espléndido. Eso se parece bastante a una estafa para muchos jóvenes”.

“A nosotros, como Colegio de Periodistas –expresó el presidente del gremio– no nos interesa desincentivar la matricula en esta carrera, que es bellísima y tiene un importante rol social. Lo que nos preocupa es que los jóvenes puedan evaluar bien la educación que se le ofrece, el costo, la inversión que realizará y la real posibilidad de desempeño futuro que tendrá. Es decir, que el mercado de la educación superior funcione más perfectamente, sobre la base de consumidores informados que puedan hacerse responsable de sus opciones.

En qué fijarse

La campaña del Colegio de periodistas llama a los jóvenes a fijarse en lo siguiente antes de optar por matricularse en una universidad:

a.- Si la universidad y la carrera están acreditadas.
b.- La malla académica ofrecida.
c.- Curriculum académico de los profesores, porcentaje de profesores con jornada completa, media jornada y post grados.
d.- Título profesional y grado académico ofrecido (algunas carreras son cortas pero no ofrecen la licenciatura, necesaria para realizar post grados y recibir asignación profesional en el Estado).
e.- Puntaje mínimo del último matriculado el año anterior.
f.- Inserción laboral de los egresados los años anteriores.
g.- Matrícula total de primer año y porcentaje de deserción de la carrera al 2º y 3º año.
h.- Solicitar información en el Centro de Alumnos de la escuela a la cual se postula.
i.- Y lo más importante, la VOCACIÓN de Periodista.
¿Qué jovenzuelo recién salido del colegio va a preocuparse de estos detalles? La universidad les va a mostrar un folleto, van a pasearse por el edificio, verán los computadores... listo, quiero estudiar esto.

Mi experiencia haciendo clases a alumnos de primer año de Periodismo en la UNAB me ha permitido llegar a la siguiente conclusión: SON QUINTO MEDIO, no hay otra manera de definir al alumno de primer año. Los vicios de comportamiento adquiridos en el colegio se manifiestan a partir de la primera evaluación con nota (reclamar por todo, hinchar por una mejor nota sin ningún argumento, victimizarse, copiar en las pruebas, soplar en las pruebas, hacer trabajos con cero análisis ni edición, pésima ortografía, etc...) y se mantienen durante todo el año.

Las universidades privadas son una extensión del colegio, o al menos eso creen los alumnos.

En el caso de las universidades tradicionales, conozco el caso del campus Antumapu de la U. de Chile. Mi excelentísima novia hace clases allí y las pestes que me ha contado de los alumnos corruptos, versus las maravillas de los alumnos con algún grado de ética académica, me han hecho llegar a la conclusión que todo está en la mística institucional, y en cómo los profesores se sienten protegidos en la institución en la que trabajan, avalados por ella, y que ante alumnos pasteles que conviven con la trampa y la victimización pueden tomar medidas tan simples como enrostrarles su pésimo desempeño, enviándolos a reclamar a la dirección de la escuela, etc.

No creo que me agrade la idea de hacer clases a chiquilines de primer año, otra vez.

martes, octubre 09, 2007

La UNAB 19 en el ránking de universidades con profesores "postgraduados"

Fuente: diario La Tercera, 09/10/2007
--
"Mi origen es mi destino" - Ningen Janai

jueves, marzo 08, 2007

El Mechoneo



Cuando entré a la UNAB el año 1995, el mechoneo era algo común en la cultura universitaria (en general, no sólo relacionado a las universidades tradicionalistas). Si eras nuevo, debías ser mechoneado.

Recuerdo que mi primer día de clases estaba que me moría de pánico. El segundo día, de entrada me hice amigo de Herranz y desde entonces dejamos de entrar a clases prácticamente toda esa semana.

No me mechonearon, así que no me gané ningún punto ni conocí a nadie ni me hice ningún amigo/a en los cursos "superiores". Ahora pienso que me habría hecho bien ser mechoneado, al menos habría hecho más amigos.

El año siguiente fue mi turno de mechonear. Participé, pero no le tiré nada a nadie, me porté muy amable (tenía la esperanza de convertirme en el protector de alguna bella mechona).

En mi tercer año hicimos un show, varios nos hicimos pasar por alumnos repitentes, el Pato Palomero se disfrazó de profe y Herranz de ayudante. Mta el ayudante shushesumare, le salió bien natural a mi socio. Dejamos a todos con el poto a dos manos dictándoles una lista de libros que tenían que leer, uno semanal, cómo iban a ser las pruebas orales, qué pasaba si uno llegaba un minuto tarde... ese tipo de cosas. Los cabros estaban pensando seriamente en buscarse otra universidad y pronto, cuando salimos de la sala y nos reunimos con los mechoneadores.

Y en esos tres mechoneos en los que participé, siempre había un grupo que se especializaba en humillar y ensuciar.

Las más sádicas eran lejos las mujeres. Cómo les gustaba cortar las ropas y deshacer los peinados y maquillaje de las mechonas, no importa si eran bonitas o no. Eran "competencia". Y no es que se me haya ocurrido recién, las oía hablar de eso, realmente aterrador.

Y los hombres... esos eran los típicos perdedores, los imbéciles, los giles de marca mayor que daban lástima... esos eran los humilladores por excelencia. Aquí les estaba permitido gritar, empujar, ensuciar... ¿Quién no se habría tentado? Incluso yo lo habría hecho si no fuera porque estaba más preocupado de causar una buena impresión a las mechoncitas (y no funcionó, debo decir).

El grupo de los perdedores humillantes maestros del mechoneo era mixto e incluía personajes de cuarto y quinto año incluso.

En mi universidad, me han contado, hubo algunos abusos de marca mayor, manoseos pervertidos, peleas, cortes de pelo (cosa que por ley está prohibido, al menos a las mujeres, cero) e incluso a alguien le arrojaron ácido a la cara. ¿Qué clase de idiota descerebrado haría algo así? Bueh, el rey de los imbéciles, el rey de los mechoneadores.

Así que prohibieron el mechoneo. En otras universidades también se les ha pasado la mano y han prohibido esta práctica.

¿Y para qué sirve un mechoneo? Digo, un mechoneo de verdad. En escencia es una instancia para conocerse, para jugar y divertirse en grupo. Las penitencias como machetear para recuperar la zapatilla son realmente sanas en comparación con la "peladilla" (dejar al mechón completamente desnudo), y si bien el mechoneo en sí es brutal, no se trata de humillar al novato.

"¿Y para qué es entonces?" debe estarse preguntando el idiota de turno que ya compró mostaza y vinagre suficientes para hacerse famoso.

Un mechoneo (al menos los que funcionan como "rito de iniciación") siempre terminan en carrete, los nuevos con los antiguos bebiendo juntos, conversando, armando parejas y futuras alianzas. Es una bienvenida, una verdadera bienvenida, donde el mechón(a) pasa de ser un pingüino(a) con ropa de calle y obtiene el honor de llamarse a sí mismo(a) "universitario(a)".

La Gaby me cuenta de cuando la mechonearon en Antumapu. Llenaban un canal con desperdicios putrefactos y los novatos tenían que pasar por ahí punta y codo, luego besar la cabeza de chancho agusanada... entre otras cosas. Años después lanzaban a los mechones a la ranera, una piscina muy tóxica, y no se la pudieron con una gordita que rebotó de cabeza en el borde. Ahí se acabó ese mechoneo, no se supo nunca más de la gordita, que paró en un hospital.

Estoy hablando de la Universidad de Chile, harta tradición. Lamentablemente pelafustanes perturbados hay en todas partes, no importa el grosor de la billetera ni el nombre de la institución donde participe. Si alguien pensó que por ir a la Chile o a la Cato se iba a encontrar con la crema de la sociedad, con personas adultas afables y activas... pues váyase al parquecito a soñar despierto.

¿Quién dijo que el 25% de la población de Santiago tenía problemas psiquiátricos (en toda la gama de piteaduras mentales)? Yo digo que es el 50%, por lo bajo. Santiago te hace eso.

Ojo, que mechoneos en otras regiones del país también han salido en las noticias (y ni nos enteramos de los que no han salido en las noticias, la estadística debe ser igual a la santiaguina). En el sur la gente desaparece y la encuentran muerta, o no la encuentran jamás. No es chiste. Por esos lados hay mucho cabro hijito de su papi-rey-de-los-turbios que se manda una cagada y luego queda impune. Ojo con Matute.

Si eres nuevo(a) en la universidad y te toca mechoneo, aguanta tranquilito(a) y disfruta, aprovecha de amigarte con los mechoneadores, y luego carretea harto. Es un buen principio. Pero que no se te olvide, la semana mechona es sólo una semana, luego tendrás que estudiar (porque a eso vamos a la universidad... ¿cierto?).



--
"Mi origen es mi destino" - Ningen Janai

jueves, noviembre 09, 2006

Día de Entrevistas en la UNAB

Ayer miércoles 8 de noviembre fue un día ajetreado, día de “prueba solemne” para los alumnos de Internet 2 en la UNAB. El objetivo: entrevistar a un personaje relevante del quehacer nacional, crear un texto acorde al formato de entrevista enseñado en clases y traspasarlo a formato HTML como página Web.

En el curso de la mañana tuvimos a Jorge Baradit, escritor de Ciencia Ficción, autor de la novela Ygdrasil. El pobre tenía mucho sueño, su hijo Gabriel es un bebé hermoso pero exigente y no lo había dejado dormir. Aún así fue a nuestra clase y sorprendió a todos con su modo de ver el mundo, las comunicaciones y su actitud ante la escritura.

Jorge Baradit al 70%
Jorge tenía sueño y estaba al 70%, pero respondiendo sin problemas.


Los alumnos de la mañana
Algunos alumnos del curso, ¡realmente atentos! Los demás estaban en las orillas.


Explicando Ygdrasil
Explicando Ygdrasil


El curso de la tarde tuvo la presencia de la cineasta Ximena Luarte, quien está pronta a realizar su primer largometraje, “El cambio de estación se nota sólo en el cielo”, y contó cómo había llegado al cine, desde haber estudiado Periodismo (y darse cuenta que no le gustaba) hasta que llegó a los documentales y cortometrajes.

Ximena Luarte
La entrevistada, explicando el guión de su película.


Los alumnos de la tarde
Todos muy atentos escuchando a la entrevistada.


Ximena enfática
Ximena contando su experiencia con el cine chileno.


Tras media hora conversando con cada entrevistado en el horario correspondiente, y luego de algunas preguntas de los alumnos, los futuros periodistas dedicaron casi dos horas a transcribir, editar y convertir en formato HTML la entrevista. Algunos demoraron más, otros terminaron antes del tiempo estipulado. Y a todos se les apagó el computador a la hora señalada, sin importar que patalearan o lloraran. Posteriormente se entregaron algunas notas pendientes, echamos a todos de la sala y se recolectaron los trabajos desde los computadores, para revisarlos después.

Un día cansado, pero redondito.


--
"Lo que nunca he tenido...
Falta no me hace"

viernes, noviembre 25, 2005

Primera semana en la Universidad

Día uno, lunes 13 de marzo de 1995.

La hora de entrada era a las 8.30 AM. Por supuesto yo estaba demasiado ansioso. Desperté a las 6, me duché, vestí mi mejor pinta de adulto joven (bien ñoño), desayuné algo que no recuerdo y salí rumbo a la UNAB a las 7.30, suponiendo tacos y atochamientos imposibles.

Colectivo, metro línea 2 (todavía no construían la 5), y ya en la estación Departamental comenzaron los retorsijones. Ay! el dolor era inigualable. Sólo dos veces me he sentido así de mal, y las dos veces me había intoxicado con alguna mugre. Esta vez eran mis nervios, nada más.

Aguanté estóico, lívido; Hice la combinación en Los Héroes y bajé en República, desde donde caminé hasta llegar al edificio de Grajales con Av. República.

Todavía no eran las 8 de la mañana. Me di unas vueltas, sufrí como nunca en mi vida, y entré al edificio.

Estaba solo.

Subí a mi sala. Ahí no había nadie y el salón estaba cerrado. Entonces busqué un baño.

Suerte que llevaba papel higiénico. Me tuve que bajar del mojón con ayuda de poleas. El hedor era inconsistente con lo que recordaba haber comido durante las pasadas 48 horas. Pensé que me había agarrado algún cáncer de tanto cachureo... pero no. Sólo era mi colon.

Seguí con dolores, pero ya no era ese sufrimiento rectal incalculable. Qué manera de cagar...

Una vez limpio de pestes, salí del baño con un cigarro en la boca y me quedé cerca de la sala fumando. Ya habían abierto la puerta y el salón era igual que el de mi colegio, con pupitres personales "universitarios" y ventanales que daban a la calle.

La gente comenzó a llegar. Todavía no era hora y el salon se iba llenando. Verifiqué en mi hojita de horario y sí, era la sala, el día y la hora correctas. Décima vez que verificaba.

Entré y me instalé bien atrás. Quería pasar inadvertido. Dieron las 8.30 y entró una señora de maletín. Se hizo el silencio. La señora saludó, toos dijimos "buenos días" y se sentó en un asiento de alumno. ¿Aló? No era la profe?

Revisé mi horario. Pablo Portales decía. Obvio que no podía ser ella.

Al rato llegó el susodicho. El ramo era Historia del Periodismo. Nos hizo armar un círculo con las sillas. Mi corazón parecía que iba a explotar de pánico. Y dijo "cada uno preséntese".

Pensé que era mi fin. La sangre se me fue del cuerpo, seguramente a refugiarse con la caca. Recuerdo esos días de pánico absoluto y no sé si enrabiarme o reírme, era muy patético.

Llegó mi turno. Me puse en pie. Temblaba. No modulaba. Dije mi nombre y edad (17), mascullé algo así como que soy virgo porque me pareció simpático y original... pero creo que nadie lo oyó. Me senté con el rostro incinerado y a punto de generar una combustión espontánea.

Lo demás no lo recuerdo. No recuerdo el resto de las clases. Sólo viene a mi memoria la soledad, la intranquilidad, la sensación de estar en otro mundo, el terror por no entender nada de nada. No me cuestioné mi falta de preparación ni mi inmadurez, ni siquiera me cuestioné qué hacía ahí.

Me parece que las clases terminaron temprano. Me fui a la casa con la pesadumbre de mil años sobre los hombros. En todo el día no había entablado conversación con nadie. Nadie me preguntó ni siquiera la hora. Daba lo mismo si seguía o renunciaba allí mismo.

Yo sólo quería ser escritor. ¿Por qué tenía que saber de paradigmas y epistemología, conductismo y chuchetumadrismo?

Día 2. Martes 14 de marzo de 1995.

Clases de redacción, creo. Aquí entendí mejor. Veía como mis compañeros de sala, que eran los mismos en todos los ramos que había tenido el día anterior, conversaban y eran amigables entre sí. Perop yo seguía aislado. ¿Sería mi ropa? ¿No les gustaba mi peinado? ¿Acaso se me había quedado un mojón pegado en el pantalón? Pues ninguna de las anteriores. Estaba duchadito, olorosito, afeitadito, y bien planchadito.

Apenas terminó la clase dos personas del curso se quedaron conversando adelante. Me acerqué, no sé cómo me hice de valor. Sabía que no podría aguantar más tiempo en el anonimato. Me paré donde pudieran verme y dije "hola, soy Daniel Guajardo", estiré la mano y me saludaron. Pedro Pablo Herranz y David Villanueva.

Y entonces me convertí en su pegote número uno. No cacho cómo me toleraron ahí siguiéndolos a todas partes. Con el pasar de los días me solté un poco, Herranz tenía ideas muy revolucionarias, como "faltar a clases" para evitar que nos mechonearan. El sólo sonido de la palabra "mechoneo" me generaba dolorosas palpitaciones. Y nos hicimos amigos.

Dia 3 y demases. Casi ni entré a clases. Si había riezgo de mechoneo, a pasear cabro. Santiago es una ciudad fascinante y yo no conocía nada, a pesar de mis 17 años viviendo en ella. Cerca de la UNAB está el Parque O'Higgins, Estación Central, El centro. Conocí lugares que antes sólo había visto en las noticias.

Ese primer año, a pesar de mi esfuerzo por entender, me eché cinco de ocho ramos anuales. Muy mal. MUY MAL. Muy mala preparación en el colegio (muy mal colegio, el Chilean Eagles College, Vivente Valdés 80, La Florida). El ao siguiente me hice amigo de los que también repitieron algunos ramos, y como yo estaba en casi todos, me hice varios amigos.

No superé mi pánico escénico hasta el año 1999, a fuerza de hacer muchas discertaciones para distintos ramos, un papel mula en una obra de teatro, y varias tocatas con PanchaJana. Así el año 2000 se me hizo fácil, lo mismo mi práctica y posterior trabajo en el DiarioPyme.
--
"Lo que nunca he tenido...
Falta no me hace"

lunes, octubre 10, 2005

Escritor sin pitutos sólo quiere que lo lean...

Sí, sólo quiero que me lean, y no me refiero al blog. Para eso hice Literadura. Por favor visítenla.

Acerca del ego del escritor, o por qué "sólo quiero que me lean"

Comencé a escribir porque lo necesitaba, habrían muchas cosas en mi cabeza, demasiada imaginación. Creo que a la larga podría haber desarrollado algún cuadro psiquiátrico por eso. En cambio sublimé toda la locura escribiendo, enfocando la imaginación por rutas que me interesaba cruzar. Ése fue el inicio.

Después, ya en la universidad, sufrí lo que se conoce como "el despertar del ego", que ocurre cuando por accidente o a propósito uno de mis cuentos cayó en las manos de alguien y recibí muy buenos comentarios.

Desde entonces no he dejado de imaginarme asediado por la prensa especializada y por escritores jóvenes que compran mis libros y siguen mi ejemplo. A veces se vuelve un deseo patológico, pero nunca deja la esfera de lo utópico y no ha llegado a afectar mi vida en ningún aspecto, aún.

Entonces, ¿qué quiero en realidad? Quiero que me lean, que alguien lea mis cuentos y diga "éste me gustó, éste no..." y que pueda decirme por qué. Mi ego lo exige. Pero no tengo apuro.

Acerca del pituto literario o "la mafia de las letras"

Suena fuerte, suena feo. ¿Una mafia en el mundillo literario? Quizá mafia no sea la palabra adecuada, pero algo hay en ahí que no permite a un escritor sin ganas de sobarle el lomo a nadie, escalar y poder vivir de sus escritos.

¿Qué sería de mí si en vez de leer tanta Zona de Contacto, hubiera optado por un taller literario liderado por algún escritor de renombre? ¿Qué habría ocurrido si ese escritor fuera, por casualidad, jurado de algún certamen literario? ¿Qué habría ocurrido si hubiera adoptado el método y la métrica de ese escritor destacado, logrando que éste me considerara como un cabro con mucho futuro?

Seguramente habría ganado algunos de los concursos literarios a los que me presenté. Tal vez habría entrado en el círculo cerrado de los escritores amigos de ese mentor renombrado. Tal vez otros escritores me habrían tomado en cuenta. Con suerte, ahora sería referente de una generación creativa.

Debo admitir que tengo un prejuicio aquí. Detesto a los "afortunados" que ganaron concursos (y premios) gracias al pituto. Eso se llama CORRUPCIÓN. No desmerezco la calidad de sus escritos, la mayoría habría ganado quizá sin mayor apoyo que su sólo esfuerzo. Pero de verdad los detesto por haberme quitado la posibilidad de perder con dignidad. Cuando el resultado del concurso está viciado, no me queda más que dudar de todos los que participaron en esa decisión, los organizadores del concurso y el jurado. "Pude ser el ganador", pienso.

¿Cómo saber si un concurso literario está viciado? Basta con saber si el ganador o ganadora tienen algún nexo con alguno de los miembros del jurado u organizadores, nada más. Da lo mismo si presentaron su obra con seudónimo, su forma de escribir es como su huella digital.

La ciencia ficción, la fantasía y el terror como géneros perdedores

No sé de ningún cuento o novela perteneciente al género de lo imposible y lo improbable, la fantasía y la ciencia ficción, incluyamos también al terror, que haya ganado algún certamen de temática "genérica" o no enfocada exclusivamente a alguno de esos géneros "minoritarios".

¿Quién dice minoritarios? Los mayores éxitos de la literatura y el cine pertenecen a estos géneros. Poe, Asimov, C.S. Lewis, Tolkien, Zelazny, Lovecraft, Spielberg... La lista es larga y me da lata ser detallista en este punto. ¿Es necesario demostrarlo con cifras?

Pero los concursos literarios se jactan de ser "realistas". He leído unos cuantos ganadores, las tramas y los personajes suelen ser descabellados, no hablan de una cosa "real" sino de la recreación teatral de un esquema psicológico muy rebuscado. ¿Qué es eso sino fantasía ambientada en un cuchitril que nos parece conocido?

De la misma manera hay demasiada ciencia ficción que es en realidad un western con naves espaciales y rayos láser (La Guerra de las Galaxias) o secuelas que nos hablan de magia y profesías autocumplidas (Harry Potter).

Por qué esta antipatía

Se podría decir que soy un amargado al pensar así del medio que me circunda. Pero ya participé en casi todos los concursos, año tras año, sin resultado. Eso no significa que mis cuentos merecieran ganar; significa que nadie les prestó ni una pizca de atención, ni siquier para avanzar desde la primera ronda o quedar preseleccionado.

Porque el género donde desarrollo mi imaginación está muy lejos del círculo literario nacional. Porque hablar de temas tan extraños como un planeta donde las formas de vida dominante son vegetales, o que pudiera existir una sociedad con fundamentos espirituales que no tienen nada que ver con Dios... esas cosas son bárbaras, foráneas, copiadas de alguna serie del tv-cable, indignas cuando se alejan de lo telúrico, las raíces de tu pueblo o tu ciudad o tu grupo de amigos. ¿Super poderes? Desarróllalo en un cómix. ¿Naves espaciales? Vaya a molestar a los ufólogos. ¿Ciencia ficción? Hágalo guión y envíelo a Hollywood.

¡NO NOS MOLESTE CON SUS BOBADAS!

Mientras tanto sigo. No espero convertirme en gurú o despegar del anonimato porque no me gusta la corrupción del sistema. Se ve en la música, se ve en la política. ¿Por qué no en la literatura?

Por lo menos no estamos como México.

--
"Lo que nunca he tenido...
Falta no me hace"

lunes, julio 11, 2005

Guajardo Docente

El año 2004 fue mi primer acercamiento a la docencia. Fui ayudante para el ramo Internet 1 (sí, es un ramo) de una "prestigiosa universidad privada". Y el profe era mi más ni menos que Meyer, director del DiarioPyme.
Con Meyer somos amigos desde hace años, cuando estudiábamos periodismo en la misma "prestigiosa universidad privada". Allá él me conoció sentado en un computador haciendo la primer versión de "En la Cabeza de Daniel Huep!", donde solía publicar mis cuentos hasta que me aburrí que nadie los leyera. Con el pasar de los años nos tocaron hartos ramos juntos, a veces conversábamos en los pasillos, hasta que a inicios del 2000 me comenta su idea de hacer un diario sólo para las Pyme, y como yo era "el mago de la computación"... Por esa época fue a venderle la idea a Fantuzi, que no lo pescó mucho.
Así que se lanzó a hacerlo solo. Y ahí estaba yo, sentado ante un computador haciendo las páginas del DiarioPyme.cl con mi acabado conocimiento del HTML.
En septiembre de 2003 me salí del diario, por razones que no comentaré... bueno, sí, no me pagaban suficiente. Preferí estar cesante (como ahora) y al cabo de algunos meses, en diciembre para ser exacto, me llamaron del ChileCapacita.cl. Pero esa historia no tiene nada que ver.
Y a pesar de todo seguimos manteniéndonos en contacto. Y ocurrió que en marzo de 2004 me llama para contarme que es el flamante profesor del ramo Internet 1 de una "prestigiosa universidad privada" y que necesita un ayudante que se haga cargo del HTML, por supuesto. Ahí nos lanzamos sin saber qué onda con esto de hacer clases.
Nos tocó un curso maomeno ordenado, hastos cabros y niñas que le pegaban al cocido. Así que repetimos el plato este año.
Ahora los alumnos son más desordenados que los del año pasado, quizá sea algo que les dan en el desayuno. Y hay algunos en grave peligro de echarse el semestre. Pero también hay otros que les va la raja, y la mayoría anda con notas entre el 4 y el 5, así que no estamos preocupados pensando "qué hicimos mal".
Cuál es el plus de esta dupla ganadora? Meyer tiene cara de profe, es pesao cuando hay que serlo, y tiebe blablá, así que se hace cargo de todo lo "teórico" del ramo. Yo por mi parte me hago parte de lo "técnico" (dícese HTML y derivados), y como tengo cara de buena onda hago el nexo entre profe/alumno(s).
Cuál es el mérito de esta dupla ganadora? Pues la EXPERIENCIA de haber creado un medio de comunicación digital de la nada, haber ocupado un nicho que a duras penas intentan ocupar los medios de comunicación consolidados, y haber formado parte de la máquina periodística hasta el día de hoy.
Por eso mismo nos están ofreciendo hacer clases en "otra prestigiosa universidad privada", que queda más a la chucha, pero que aún así es un interesante desafío. Y así va saltando la liebre.
Y como estoy "cesante", no está mal que tenga tiempo pa hacer de profe algunas horas a la semana. Además que no pagan mal.

o_o

--
"Lo que nunca he tenido...
Falta no me hace"

martes, marzo 01, 2005

Tutún y Tatán

Hace ya mucho tiempo, celebramos el cumpleaños del Manolo en el departamento de la negra. Sus compañeras de departamento se iban a sus respectivas casas los fines de semana, así que con la negra nos la pasábamos carreteando.
Y como la negra con la Deborah eran uña y mugre, celebramos el cumpleaños allí.
Deborah pololeaba con el patán llamado Manolo, citado anteriormente, el cumpleañoro. Nadie lo quería, excepto ella. Y yo todavía no era el "Guaji", pero sí éramos muy amigos.
El carrete se desarrolló bullicioso y concurrido, como siempre. Habían parientes del Manolo por todas partes, mucha gente muy extraña, y un narcotraficante con su guardaespaldas armado.
O sea, me enteré de esos jugosos detalles después. Todos bebimos demasiado, y como yo era amigo de la dueña de casa me fui a instalar a una cama. Al rato apareció la Deborah y se recostó a mi lado y nos pusimos a conversar. En eso aparece el Manolo y me llama pa contarme un secreto. Allá fui, y me lleva a la otra piesa, que estaba llena de weones hediondos durmiendo hasta debajo de la cama, y me dice "acuéstate por ahí" y se va a acostar con la Deborah al lugar donde yo estaba.
Hijo de p!
Pero no iba a molestarme por eso. Recogí mi parka de esa piesa, que a esas alturas alguien había usado para cubrirse los pies fétidos, me la puse porque hacía frío y salí al living, donde quedaba despierta otra fauna insoportable. Entre ellos estaba el narco, con su guardaespaldas, algunos parientes del Manolo (el narco era pariente del Manolo) y dos locos que nadie sabía qué hacían allí. Me instalé en un sillón y ahí me quedé haciéndome el dormido.
Pero el narco huevió toda la noche a esos dos locos que nadie conocía. El narco estaba durísimo, muy puesto. Y los llamaba constantemente "Tutún y Tatán", como dupla de payasos en un circo.
Pasó la noche, y apenas amaneció me viré de esa casa de locura. Caminé con el mayor de los fríos, toda providencia hasta llegar donde suelo tomar la micro, y me fui pa mi casa. El lunes siguiente rememoramos con mis amigotes los eventos de la noche, como al guardaespaldas del narco se le había caído la pistola mientras bailaba (una semi automática plateada); y por supuesto Tutún y Tatán.
Me había olvidado de ese capítulo borracho de mi pasado, hasta hoy. De pura curiosidad me metí a ver la bomba sexy de La Cuarta, pasé por las noticias del día, y me encontré con esto:
"DESPACHAN DE UN TIRO EN LA CABEZA A JEFE NARCO EN SAN BECA. SANTIAGO (Agencias).- En su auto, muerto de un tiro en la cabeza, fue encontrado el viernes pasado el cabecillas de una banda de narcotraficantes del sector sur de Ciudad Gótica, el que sólo fue identificado con su apodo de "El Chicho". Los restos del malogrado delincuente sólo fueron entregados hoy a sus familiares por el Servicio Médico Legal (SML). De acuerdo a la información proporcionada por Carabineros, el hombrón, jefazo de la bandurri, habría sido asesinado por un sujeto que viajaba en el vehículo por razones que se desconocen. Pese a que aún no hay nadie detenido por la muerte de "El Chicho", Carabineros aseguró que la captura del homicida es inminente"...
El narco de mi historia, y el Chicho, eran la misma persona.
--
"Lo que nunca he tenido...
Falta no me hace"

jueves, noviembre 25, 2004

El Extraño Caso de Marcela

Con la Marce no nos veíamos ni hablábamos desde el 2001 creo, sino antes. Y un día, en mi locura habitual de los días lunares bajo la presencia de Mercurio, la incluí en uno de mis famosísimos mailing de resumen anual.
Con la feliz sorpresa que me respondió.
Tiene un hijo que es muy chistoso, Emilio.
Ser padre a uno le cambia la vida. Yo todavía no me animo, pero está en mis planes hacer un guajardito algún día antes de cumplir 35 años, mira que después uno disfruta menos a los mocosos malcriados. (me quedan 7 años todavía)
Varios amigos, que por elección o condoro han sido padres y madres, ahora son más felices que la cresta, les cambia la vida, enfocan todos sus esfuerzos en el largo plazo para que el hijo o hija tenga salud, educación, casa y comida, incluyendo todas las exigencias de moda que son cada día más estrambóticas.
Todavía no nacen los hijos y ya estai pensando cuánto te va costar la universidad, y si es niña la fiesta de matrimonio. Y si te va dar el cuero pa tener más de uno. Y los seguros de salud, vida, desempleo... Que no le falte nada, que no sufra las carencias que nos tocaron cuando chicos...
Según la Marce los hijos no son contagiosos. Yo opino todo lo contrario; cuando se está en la edad en que esa parte prehistórica del cerebro llama a reproducirse, porque la vida es corta y hay que perpetuar los genes... El cuerpo lo exige. Y la mente lo resiente.
Pues bien, así con la Marce y nuestro reencuentro después de todos estos años. Me dio gusto ver que está bien y que es feliz.

martes, noviembre 23, 2004

Los Martes Universitarios

Todos los martes, desde marzo pasado, me transformo en "El Ayudante"!...
Sí, "El Ayudante"!...
Hago una ayudantía ratona en la UNAB, para el ramo Internet de primer año. Ahí me transformo en "El Ayudante"! y hago clases. A los cabros les enseño HTML principalmente, pero el semestre pasado le dimos duro a las tecnologías varias que tendrán que usar el resto de la carrera, dícese del Office y otras parafernalias.
Hasta este año, lo juro, no podría creer que hubiera cabros que llegaban a la universidad sin haber encendido jamás un computador. Pero así fue.
Lo bueno es que últimamente el WindoRs es más amigable que en sus versiones pasadas. Y los programas en general son bien intuitivos.
Pero aún así se pierden estos chicos de quinto medio. Un día saben, y al siguiente se olvidaron, y basta un día más para que no sepan nada.
Y también hay gentes (los menos) que las cachan todas, y por cacharlas todas se caen en las pegas más simples. Esto se explica porque el que sabe, tiene muchos más amigos que el que no cacha nada (al menos en 5º medio) y le toca ayudarlos a todos, siendo negligente con su propio trabajo.
En mis tiempos de 1º de la U también pasé por lo mismo. En temas computacionales era el capo, me querían en todos los grupos... era cero aporte, pero al menos así me iba mejor. De eso se trata la diversificación laboral, "yo sé algo que tú no sabes, y vice versa; entre los dos armamos suave camorra; seamos millonarios".
Hoy mismo debo ser una vez más "El Ayudante"!, y dar muchas malas noticias a los cabros estos. Hasta el momento no hay ninguno echándose el ramo, y en el fondo nadie debería, todos manejan lo mínimo necesario para pasar. Paro aún así se enredan a última hora.
Sí, también pasé por lo mismo, pero no por eso voy a ser más buena onda!!! ¿Quién no tiene un compañero de universidad que es lo más chanta de esta tierra, pero que aún así tiene la pulenta pega y gana power billete? ¿Quién no tiene compañeros que se mataron estudiando y llegaron a ser los mejores... pero ahora están cesantes? ACASO NO ES INJUSTO!!!
Por eso hay que adoctrinarlos desde el comienzo. Y en mi ramo, el que no sabe no tiene cómo engrupir. Ya les pillamos la técnica de copia (compartían archivos en red o se los mandaban por chat), y para la segunda solemne cortamos Interné. Se veía en sus caras quiénes estaban desesperados y quiénes no estaban preocupados. Sobretodo los que se sentaban en ángulos particularmente ocultos, esos la pasaron muy mal.
Oj Oj Oj!!! Sí, el cola de flecha y yo somos compañeros de carrete.

viernes, noviembre 19, 2004

Ácido Naranja

Allá por el 97 se creó en la UNAB una revista soñadora, la "Ácido Naranja". Hubo otros nombres más apocalípticos, más rockandpoperos, pero ése quedó y fue bonito.
Éramos el flamante primer año de periodismo, cuál de todos más raro. Gente de todas partes de Santiago, incluso de otras regiones. Y yo metido en el medio.
Sacamos tres números de la Ácido NAranja. El primero fue como un vómito, cada uno publicó lo que quizo, lo vendimos hasta en la micro y regalamos condones.
Para el segundo número intentamos hacer algo parecido, pero fue un fracaso. Algo ocurrió en el proceso, compañeros nuestros de la misma universidad pisoteaban las revistas o les prendían fuego. "¿Qué se creen estos pendejos de primer año, hacer algo que nosotros en uestros cinco años acá no hemos siquiera pensado?", ésa fue nuestra teoría.
Además la portada era un bodrio, una pileta muy fea que no decía nada. Hasta pensamos en un boicot.
Sacamos un tercer número. Como experimento daba sólo para uno... Incluso tuvimos competencia. Había comenzado la carrera por hacer la publicación más exitosa.
Digo sacamos... yo como pájarito nuevo no hacía nada, sólo veía a estos nuevos amigos mayores que yo hacer cosas muy universitarias. Por supuesto que también quería ser un verdadero universitario, me creí el chorizo de la libertad de expresión. Fueron años hermosos.
Estábamos en pleno proceso de certificación como universidad privada sin autonomía y cualquier decisión que tomaban las cúpulas de la facultad nos parecían un claro indicio de negligencia en este punto particular (una "no conformidad"). Un año nos cambiaron a todos los profes, viejos buenos, por otros que no conocía nadie, adherentes de la doctrina de la cúpula. Otro año se pitearon a casi toda la planta administrativa. Intentaron modificar la malla y hacerla retroactiva. Se notaba la cultura autoritaria. Te creo en otras universidades que no mencionaré, pero la UNAB se suponía abierta a todas las ideas. "La universidad privada que no te priva de nada" dijo su eslogan alguna vez.
Suena re comunacho, y fueros años difíciles. Nos mandamos un paro potente, y luego hubo otros que sólo se prestaron para tomateras.
Y yo ahí mirando. No cachaba nada.
Entre medio los "Ácido Naranja" nos convertimos en "incendiarios", andábamos publicando información sensible, publica por supuesto, pero muy sensible, respecto de las decisiones que se tomaban en la universidad. La pegábamos en los paneles, la repartíamos en los pasillos. Y había gente que se enojaba porque ejercíamos nuestro derecho civilizadamente.
Hay otros giles que ejercen el derecho pero andan atropeyando y no saben de negativas, todo les parece una confabulación. Nosotros a puro panfleto, el que no lo quería leer, lo botaba. Punto.
Luego del tercer número del "Ácido" nos aburrimos. En el primero nadie editó. En el segundo había un "consejo editorial" de una decena de personas!!! y nunca hubo línea editorial real. Y para el tercer número se hizo una dictadura, se publicó principalmente lo que se sabía hasta el momento de los problemas de nuestra universidad. La cosa quedó ahí, era un parto juntar la plata, ni hablar de la distribución. Nadie compraba el mamotreto.
Fueron años interesantes. Tal vez no fue como pudo serlo en los años 60 y 70, pero fueron días sabrosos.

jueves, noviembre 18, 2004

Resumen de un año Guajardo 8 y final

Guajardo Profesor
A principios de año me enteré que Leonardo Meyer, el mismísimo director de DiarioPyme.cl, estaba en conversaciones con la UNAB para hacerse cargo de alguno de los cursos de Internet correspondientes a la nueva malla.
Pues bien, fui invitado a hacer la parte práctica del ramo, es decir, como experto chamullístico que soy en temas tecnológicos, y gracias a mi curiosidad y ansia de aprender, me las di de choro y dije que bueno.
Claro que como ayudante (y con sueldo de ayudante, que no es malo partiendo de la base que estoy titulado).
La experiencia ha sido enriquecedora. Logré en la pega que me dieran la tarde del día martes libre (cosa que no sé si se haga en muchos lados) para que pudiera desarrollar el pituto tranquilamente. En clases he tenido que exponer ante el curso, solucionar entuertos técnicos de alto calibre (como "no sé poner el texto en negrita") e incluso aprender denuevo algo que ya sé (el HTML) pero desde una perspectiva docente; ser fuerte ante el llanto y las manipulaciones con escote; y aprender cuánta cuerda puedo dar sin que se suban por el chorro.
Lo extraño han sido esas situaciones en que los alumnos no saben nada, no aprenden nada, y no vero el motivo si su compañero y amigo aprendió todo y ambos asistieron a las mismas clases. O a final del primer semestre buscar entre las preguntas más tontas para que una alumna subiera la nota final... y que no supiera responder ni siquiera una! ("cómo se llama el acto de mover un trozo de texto de una página a otra?", o "el botón del teclado para pasar la imagen de la pantalla al porta papeles se llama...?"). obviamente no pasó el ramo.
Lo grato es ver que aprenden, que ven que son capaces y que podrían hacer grandes cosas con herramientas mínimas y un computador piruja sin internet.
Ahora, ojo que estoy hablando de cabros de 5º medio, que recién entran al mundo de las libertades universitarias (y todo lo que va dentro de este concepto), así que la mayoría anda puro perdiendo el tiempo, o al contrario, sienten que lo que hacen es una pérdida de tiempo. Ahhh...
me hacen recordar cuando yo iba en 1º... puta que era weón.